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¿Atraco sin recompensa?

Siempre he comentado que los fotoperiodistas que trabajamos en prensa deberíamos montar un blog de anécdotas, porque nuestra profesión da para muchas: divertidas, tristes, decepcionantes, euforizantes, etc…

La que os voy a contar a continuación la enmarcaría entre las decepcionantes, porque al final las fotos no saldrán publicadas en ningún medio de comunicación. Publicarlas en el blog es una manera de consolarme, gajes del oficio…

Noche de Reyes, son alrededor de las nueve y cuarto de la noche, vengo de hacer fotos a los hijos de mi sobrina -dos y ocho años-, vengo contenta porque he podido hacer buenas fotos del pequeño con los Reyes: Gaspar le ha dado la mano, Melchor le ha acariciado la mejilla y Baltasar le ha pellizcado cariñosamente la nariz.. hemos tenido suerte, no es fácil que entre tanto niño los Reyes se fijen en uno determinado, pero no me extraña, su cara era un poema de emoción y devoción, con pupilas destellantes y unos ojos como platos. Voy conduciendo y el trayecto se hace más corto al recordar la ilusión de los dos en esta noche mágica.

Ya estoy en la Meridiana, circulo tras un coche patrulla de los Mossos d’Esquadra. De repente enciende las luces y sale a toda pastilla, no le doy más importancia y sigo a mi ritmo, dos minutos más tarde me avanzan a toda velocidad y con la sirena puesta dos patrullas de la Guardia Urbana, un coche de la secreta y otro de Mossos d’Esquadra. “Algo ha pasado”, pienso, y no lo dudo ni un momento, salgo tras ellos. Al acercarme al cruce de la calle Mallorca entablo rápida y mentalmente una discusión conmigo misma: “…estás de vacaciones y tienes un montón de cosas en casa por hacer… preparar todo para mañana, día de Reyes… no sabes dónde van… pueden ir al otro extremo de la ciudad… estás cansada…”. El semáforo se ha puesto en rojo. He perdido el rastro de los coches patrulla. Zanjo la discusión, voy a casa. Giro por la calle Mallorca, pero me puede el gusanillo y a cada cruce aminoro la marcha por si las luces de las sirenas aparecen de nuevo. ¡Bingo! Un coche patrulla de la Guardia Urbana asoma por la calle Cartagena cruce con Valencia y automáticamente todas mis obligaciones particulares se van al garete en un plis-plas. Doy la vuelta en la calle siguiente y aparco el coche.

Me encuentro a Gemma, una compañera de profesión que me cuenta que dos individuos armados han entrado en el supermercado Mercadona justo cuando cerraban para llevarse la recaudación del día. “He hecho la foto de un trabajador herido en un brazo, pero la he hecho con el móvil, no tiene mucha calidad…” me comenta, “da igual” respondo, y pienso para mis adentros que es magnífica comparada con algunas “perlas” que a veces he visto publicadas en medios de prestigio, hechas con móvil o cámaras de calidad pero por alguien que no tiene ni idea de fotografía.

Llamo al diario para comunicarles lo sucedido y ver si puede entrar para la publicación del día siguiente. La edición está cerrada, en todo caso la foto saldrá publicada el día después de Reyes. Se lo comento a Gemma -trabaja en otra publicación del Grupo Godó- y le doy las indicaciones para que las envíe a la base de datos de La Vanguardia.

Somos las dos únicas fotoperiodistas que estamos en el lugar, no hay teles ni radios: ¡una exclusiva!.

FOTO: ROSER VILALLONGA - BARCELONA /

 

Tras enviar la foto al diario Gemma se va, está de fiesta como yo y ya llega con mucho retraso a una cena. Han cerrado las entradas del parking subterráneo. La puerta principal está medio bajada. Policías y servicios de emergencia van entrando y saliendo. Hago un par de fotos, pero sé que no van a ninguna parte.

Las informaciones al principio son confusas, pero poco a poco los vecinos se acercan para contar pequeños detalles: que los dos atracadores entraron vestidos de Papá Noël, que se había dicho en un principio que las armas eran de fogueo, pero un cliente aseguraba que al menos una de ellas era de balines, que al guardia jurado le han disparado en el costado, que a un trabajador le habían herido en un brazo -la foto de Gemma-, que uno de los atracadores había huido en una moto que tenía aparcada justo enfrente y no se sabe si con el botín, que al otro atracador lo habían reducido los trabajadores y la Guardia Urbana, y que todavía estaba herido en el interior del local…

Entretanto sale uno de los trabajadores y nervioso enciende un cigarrillo al tiempo que le comenta a un guardia urbano que cuando te encañonan con un arma no te paras a mirar si es de fogueo o no, y que ha sido una muy mala experiencia. Otro vecino me comenta que por un momento pensó que allí se podía producir una masacre. También Gemma me había comentado que vio salir a los clientes del supermercado con cara de terror.

 

ATRACO EN MERCADONA

 

Hay movimiento en la entrada, sale un herido en camilla: es uno de los atracadores, lo introducen en la ambulancia. “Ahora sí tengo material para publicar -pienso-, todo este tiempo perdido no ha sido en balde”. Llamo de nuevo al diario por si hay opción de publicarla en la segunda o tercera edición. Me indican de nuevo que la edición está cerrada. Bueno, esto me da tiempo para hacer más indagaciones y poder transmitírselas al redactor al día siguiente. No tengo que salir corriendo para enviar la foto.

ATRACO EN MERCADONA

ATRACO EN MERCADONA

 

Pregunto a los mossos y a los guardias urbanos por quién está al mando, quiero pedir permiso para entrar en el local. Llega la responsable de comunicación de Mercadona, le pido permiso para acceder al supermercado, argumento todo lo argumentable. Permiso denegado. Ahora ya veo que no conseguiré nada mejor de lo que tengo y decido tomar el camino de regreso a casa. Son las once de la noche pasadas. Levo anclas.

Llego a casa, primero ceno -estoy muerta de hambre- luego edito y envío las fotos al diario, son casi la una de la madrugada. Misión cumplida.

La decepción llegará al día siguiente al saber que la fotografía no se publicará. Una duda acecha y planea en el aire: si las televisiones hubieran tenido imágenes y la información se hubiera emitido en antena ¿se hubiera publicado la foto?

En fin, no siempre una exclusiva puede ser “gratificante”, profesionalmente hablando. Como muestra un botón.

¡Ah!, me olvidaba la guinda: en La Vanguardia Digital publicaron la noticia ilustrándola con una captura del “street view” de Google Maps. Sin comentarios.

Punto y aparte. Espero que los Reyes Magos os hayan dejado muchos regalos. Ya véis, a mí, cámara en mano: ¡carbón!

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14 respuestas

  1. Es probable que sí se hubiera publicado. Ya se sabe que la prensa siempre está pendiente de lo que sale en la tele para decidir incluso lo que va en portada. Aún así, es posible que los intereses publicitarios también hayan tenido algo que ver. Los anunciantes pueden ser muy persuasivos.
    Buena crónica, Roser, y muy trepidante. Se nota que tienes el gusanillo reporteril las 24 horas del día :)

  2. Es frustrante ver como los cajones de los fotoperiodistas, aparte de anécdotas, curiosidades… están llenos de fotos no publicadas por uno u otro motivo. Tampoco creo que tuvieras carbón, tienes estas fotos que nadie más tiene y el gusanillo, como dice Maria Rosa Vila. Cambiar el rumbo de casa hacia ver lo que puede estar pasando, dice mucho de la gente comprometida con la noticia, la información y la profesión. O se tiene o no se tiene. Y como siempre, la tele manda pero que mucho.

  3. Hi ha que veure! Al final el que han publicat ha estat una foto presa de dia, o sigui, una foto anodina que no transmet res del que havia passat. Es una pena

  4. S’han cobert de glòria! D’això se’n diu informació veraç i contrastada?

    Endavant Roser! Sort en tenim dels bons fotògrafs que no es rendeixen.

    Mireia

  5. Cuando la profesión se lleva en la sangre…no hay nada que hacer!!!, muy buena la crónica, y hojalá puedas seguir encontrandote acontecimientos (mejores que este) y asi nos los cuentas y nos los muestras!!! Un abrazo

  6. […] Comentario de Roser Villalonga."Siempre he comentado que los fotoperiodistas que trabajamos en prensa deberíamos montar un blog de anécdotas, porque nuestra profesión da para muchas: divertidas, tristes, decepcionantes, euforizantes, etc…La que os voy a contar a continuación la enmarcaría entre las decepcionantes, porque al final las fotos no saldrán publicadas en ningún medio de comunicación. Publicarlas en el blog es una manera de consolarme, gajes del oficio…".  […]

  7. No fuiste la única que se dio cuenta de la ‘guarrada’ de la web de La vanguardia con la foto de Streetview, hubo algún comentario que hizo inciso de ello. Lo que no se sabía es que de verdad teníais fotos en exclusiva, no entiendo como pueden descartar tan fácilmente el buen trabajo de los demás. Suerte en la próxima!

  8. Querida colega, como esta tenemos todos los sufridores del gremio unas dos docenas….de miles, jajaja que entre nosotros es el pan nuestro de cada día pero que adquieren el grado de anécdota cuando las contamos al resto de la prole, que nos miran como bichos raros….Y es que en el fondo somos bichos raros, pero ¡qué bien nos lo pasamos haciendo lo que mejor sabemos hacer: contando las cosas!

    Juanma

  9. El problema es que probablemente en la redacción de la web no sabían que tenían el material. Claro que es culpa de que los de cierre no avisaran a la web, pero tampoco se entiende la insistencia en meterlo en la segunda o la tercera edición y no pensar en la web por parte de la fotógrafa. No sólo fallan los editores que publican lo que ven en TV, también hay reporteros que sólo piensan en papel.

    • Hola Pedro: el problema, en el caso de La Vanguardia, es que el digital y el papel son dos empresas diferentes, y yo trabajo para el papel. Los editores del digital tienen acceso a la base de datos y pueden utilizar las fotografías porque existe un convenio entre las dos empresas del Grupo Godó. Pero yo, por mucho que piense en el digital, no soy nadie para decirles lo que tienen o no tienen que hacer. Así está organizado me guste o no. Aprovecho para agradecerte a ti, y a todos los que participáis con vuestros comentarios, vuestro interés. Feliz 2013. ¡Un abrazo!

  10. Enhorabuena Periodista, buen trabajo. Muy ilustrativo… Lo que cuentas demuestra las perezas y la escasa profesionalidad en las que se han instalado una buena parte de los medios de comunicación.

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