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Acerca de mí

Roser Vilallonga

Nací en una clara noche de abril de 1.960, por lo tanto el nuevo siglo me pilla con aires de cuarentona.

El “concepto fotográfico” de mi infancia lo ocupó una instamátic con cubo-flash, hasta que un día, recién cumplidos los 16, descubrí escondida en un cajón una cámara de fuelle que mis padres ya no utilizaban porque “…era muy díficil de manejar y a veces las fotos no salían…”.

Esa dificultad en forma de luz, diafragma y obturador me cautivó hasta el punto que decidí que quería ser fotógrafa. Mi madre me advirtió y con sabiduría dijo: “no, que los fotógrafos se mueren de hambre… es mejor que estudies una carrera…”. Absolutamente nada que reprocharle, ya que a “grosso modo” tenía razón.

Así que la fotografía se convirtió en un hobby donde refugiarme, hasta que en plena crisis de los 30 me dije: “ahora o nunca”, y así empezó poco a poco, con esfuerzo y dedicación mi andadura profesional.

Debo reconocer que tuve la suerte de estar el instante preciso en el lugar oportuno, y que el apoyo de la familia, los amigos y compañeros fue y es mi piedra filosofal.

En la actualidad formo parte del equipo de fotógrafos de La Vanguardia.