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Xiringuitos Barceloneta: Hasta siempre

Las ciudades van cambiando y adaptándose a las nuevas necesidades, dicen que renovarse o morir… sin tener en cuenta que a cada renovación hay algo que deja de existir.

No pretendo en absoluto cuestionar la conveniencia o no del derribo de los “xiringuitos”, la necesidad de recuperar el frente marítimo para la ciudad , etc. etc. La realidad es que el proyecto de la Barcelona Olímpica del 92 llevó las excavadoras a las playas de la Barceloneta y éstas acabaron con baños y restaurantes.

Punto y final a las románticas cenas bajo las estrellas, a la luz de una vela, en la orilla del mar. Finiquito a los brindis por un futuro mejor con los pies hundidos en la arena. Se acabó el desorden “urbanístico” de madera vieja repintada a cada verano, de tocho y baldosa reciclados, y de iluminación con bombilla de 125 watios. Se acabó el glamour de “El Salmonete”, no hay más “Gato Negro” ni “Sol y Sombra” ni “Can Costa” ni “El Rancho” ni tantos otros. Ya no se quema en la playa de la Barceloneta la barca vieja de un pescador en la verbena de San Juan. Ha cambiado el paisaje y con él las costumbres. Algunos de los personajes -el fotógrafo, el guitarrista- se han reubicado en el tiempo y en el espacio con más o menos fortuna, otros -los palmeros y la gitana del “sa, sa, sa”- han desaparecido o al menos yo no los he visto más. Ya no más “paella con arena y pasada por agua” un mediodía de agosto cuando de repente y tras una mañana de sol abrasante se giraba la tortilla… y se levantaba un viento de mil demonios que traía de la mano unos oportunos nubarrones negros que descargaban toda su furia y contenido justo encima de tu cabeza, dejándote de tal guisa, que pasado el breve temporal parecías, si no corrías a cubierto, más un náufrago que un dominguero. Todo se ha transformado, incluso el tiempo: ya no llueve como antes… El Col.lectiu Arròs Blanc i Negre también, a su manera, sucumbió, -éramos ocho fotógrafos dispuestos a comernos el mundo… quedando en “stanby” indefinido… ya que el reportaje de “Barceloneta-Xiringuitos” fue el primer y el último proyecto -hasta el día de hoy- que llevamos a cabo. En aquella época lo celebramos con un exquisito arroz negro; ahora nos reunimos de vez en cuando para cenar en un restaurante chino o mexicano. En fín, cosas de la vida.

Esta es una octava parte del reportaje original, pero ahí está, para que unos conozcan y otros recuerden. Realizado durante los años 1.990, 1.991 y 1.992 en Barcelona.

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